mercredi 12 février 2014

¿QUIÉN ES EL GOLPISTA? - “Prohibido olvidar”

El 4 de febrero de cada año el gobierno “conmemora” el golpe militar. Según el diccionario, conmemorar es: “Celebrar solemnemente el recuerdo de una persona o acontecimiento”, es decir, que se recuerde. Y recordar es “hacer que se tenga presente o que no se olvide” un hecho o acontecimiento  bueno. Pero algunos celebran lo malo. Pretendo con estas notas que no se olvide lo que vivimos ese día y, además, alertar a la población lo que se pretende hacer. Ese hecho fue un golpe de Estado militar cruento contra un gobierno constitucional. Según cifras oficiales hubo 14 muertos, según cifras de observadores independientes 50. No se conoce el número de heridos. Nunca, ante este tipo de hechos, se tiene certeza de cuántos fueron los muertos. Siempre, para los gobiernos, serán menos que la realidad, a menos que les favorezca. Es una cuestión de “honor” y de manipulación de la información. A aquel evento continuó el 27 de noviembre de 1992, cuando se produjo otro intento de golpe, también cruento, esta vez con la participación de la aviación militar. Dejó su estela de sangre, según cifras oficiales 171 muertos, las extraoficiales dicen que fueron más de 300.

El “día que bajaron los cerros”, que se produjo antes del golpe del 4-2-92, le antecedieron muchos comentarios en prensa, radio, etc., y en el cotilleo diario, se decía que la fastuosa celebración de la asunción al poder, por segunda vez, de Carlos Andrés Pérez, el desabastecimiento, la escasez de productos, la corrupción, los bajos ingresos de los trabajadores, entre otras, habría sido la fuente de la reacción del pueblo. Resultados: más de 300 muertos, fosas comunes en el cementerio, con muchos cadáveres. Ojo, no fue un hecho espontáneo. Según informaciones fidedignas, había un grupo militar llamado los COMACATE (Comandantes, Mayores, Capitanes y Tenientes) o sea, la misma gente que estaba detrás de todos esos hechos. Fue la primera vez que oí hablar de ellos. Utilizaron infructuosamente los caminos verdes para llegar al poder y, hoy día, sacralizan esos intentos fallidos como buenas estrategias para lograr su cometido. Como los golpes son buenos, los festejan y hasta hay condecoraciones para recordarlos. ¡Claro! Son buenos para ellos porque fueron los autores. Si  acaso 10 ó 15 estudiantes se atreven a protestar para que se cumpla el ordenamiento jurídico, esa expresión se convierte en un hecho delictivo “porque atenta contra la seguridad del Estado” “porque se está fraguando un golpe”. Cualquier parecido con lo que estamos viviendo en estos días es pura coincidencia. “Al picado de culebra cualquier bejuco lo asusta”

Golpista es golpista aunque se vista de demócrata. Al llegar al poder había que cambiar la Constitución para hacerla como un traje a la medida. El traje se les hizo chiquito cuando las ambiciones de perpetuarse en el poder se juntaron con otra visión del mundo que se adaptaba  a sus aspiraciones: eternizarse en el gobierno. Ya ese modelo estaba bien probado por los hermanos Castro en Cuba. ¡Si nada más tenían 45 años en el poder! Siempre los Castro han usado el argumento de los golpes de Estado para librarse de sus “enemigos” políticos.

Quienes nos gobiernan desde hace más de 15 años han dado sucesivos golpes: unos con violaciones a la Constitución y, otros, con decisiones de los otros  poderes en manos de los compañeros. A modo de ejemplo: la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia: un certero golpe contra el Estado de Derecho, la reelección indefinida del Presidente de la República; la conversión de la Fuerzas Armadas en un aparato político al servicio de un  “proyecto político”, y muchas otras decisiones, supuestamente jurídicas (debe existir dossier sobre ellas), que le permitieron al gobierno apoderarse de todas las instituciones del Estado. No más el 9 de enero del pasado año, el TSJ, en su Sala Constitucional decidió que el Vicepresidente de la República tenía continuidad administrativa, aunque el Presidente no se juramentó y, sin embargo, fue ratificado como encargado de la Presidencia. La otra decisión que catapultó al TSJ como órgano político del gobierno, fue la decisión de permitir al Vicepresidente lanzarse como candidato a la Presidencia, violando la Constitución.

Otras acciones del gobierno ratifican su carácter golpista: cuando el Presidente desconoció el Referendo por medio del cual la MAYORÍA, no aceptó su modelo socialista (Castrista), pero él lo impuso a través de leyes habilitantes que la genuflexa Asamblea  le aprobara. También el cambio de los Principios Políticos contenidos en la Constitución que dice que somos  un Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia y lo convirtieron en una República Bolivariana y Socialista.

Por  su parte el CNE ha hecho “buenos trabajos” para la causa del gobierno: 1. Cuando cambió los circuitos electorales en Caracas, antes de las elecciones de Diputados a la Asamblea Nacional, dando el resultado que con menos votos el gobierno sacó más diputados que la oposición. 2. El año pasado,  el CNE se opuso a la auditoría de las elecciones presidenciales del 14 de abril y  después las hizo a la medida del partido de gobierno.

La Asamblea ha jugado un gran papel en todos estos años aprobando, con su mayoría amañada, las leyes que han necesitado para desconocer los resultados del referéndum que rechazó su proyecto de socialismo. Es habitual que el Presidente de la Asamblea, violente el derecho de ejercer su función a los Diputados opositores. No se diga nada de su talante autoritario, grosero, soez, su intromisión en funciones del Ejecutivo, etc.

Los golpes de Estado son gestas “heroicas” que se celebran cuando son del gobierno, pero si un grupo de muchachos protesta son sancionados por golpistas, hasta encerrándolos en cárceles con delincuentes de alta peligrosidad. Método que siempre ha aplicado Castro para intimidar a los opositores a quienes considera sus enemigos. Recordemos lo que decía San Francisco de Asís: “la primera condición para la paz es no considerar a los otros como tus enemigos”. Parodiando el dicho: si los golpes de estado son bueno para el gobierno, también deben ser buenos para la oposición. Sin querer decir con esto que estamos propiciando un golpe de Estado.

Este gobierno, como satélite que es del gobierno cubano, usa, suponemos que por recomendación de los Castro, el guión de Fidel y Raúl para quienes los opositores son golpistas. Ya conocemos como son esos golpes: unos niños guerrilleros cuyo arsenal eran unos cachitos de jamón.

 Veremos que guiones nos trae Maduro de Cuba. Deben venir con escenografía incluida ¡Cuidado!

 Ahora tratarán de detener, por golpistas, a los principales dirigentes políticos de la oposición por  convocar  a marchas de protesta.  Lo advierto a todo el mundo.

Este trabajo lo hice el año pasado después del 4 de febrero, lo adapté a la situación actual. Es la misma película repetida. ¡Ya basta!
 

Ligia Valladares de Salcedo

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