El “día que bajaron los cerros”, que se produjo antes del golpe del 4-2-92,
le antecedieron muchos comentarios en prensa, radio, etc., y en el cotilleo diario,
se decía que la fastuosa celebración de la asunción al poder, por segunda vez,
de Carlos Andrés Pérez, el desabastecimiento, la escasez de productos, la
corrupción, los bajos ingresos de los trabajadores, entre otras, habría sido la
fuente de la reacción del pueblo. Resultados: más de 300 muertos, fosas comunes
en el cementerio, con muchos cadáveres. Ojo, no fue un hecho espontáneo. Según
informaciones fidedignas, había un grupo militar llamado los COMACATE (Comandantes,
Mayores, Capitanes y Tenientes) o sea, la misma gente que estaba detrás de
todos esos hechos. Fue la primera vez que oí hablar de ellos. Utilizaron
infructuosamente los caminos verdes para llegar al poder y, hoy día, sacralizan
esos intentos fallidos como buenas estrategias para lograr su cometido. Como
los golpes son buenos, los festejan y hasta hay condecoraciones para
recordarlos. ¡Claro! Son buenos para ellos porque fueron los autores. Si acaso 10 ó 15
estudiantes se atreven a protestar para que se cumpla el ordenamiento jurídico,
esa expresión se convierte en un hecho delictivo “porque atenta contra la
seguridad del Estado” “porque se está fraguando un golpe”. Cualquier parecido
con lo que estamos viviendo en estos días es pura coincidencia. “Al picado de
culebra cualquier bejuco lo asusta”
Golpista es golpista aunque se vista de demócrata. Al llegar al poder había
que cambiar la Constitución para hacerla como un traje a la medida. El traje se
les hizo chiquito cuando las ambiciones de perpetuarse en el poder se juntaron
con otra visión del mundo que se adaptaba
a sus aspiraciones: eternizarse en el gobierno. Ya ese modelo estaba
bien probado por los hermanos Castro en Cuba. ¡Si nada más tenían 45 años en el
poder! Siempre los Castro han usado el argumento de los golpes de Estado para
librarse de sus “enemigos” políticos.
Quienes nos gobiernan desde hace más de 15 años han dado sucesivos golpes:
unos con violaciones a la Constitución y, otros, con decisiones de los otros poderes en manos de los compañeros. A modo de
ejemplo: la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia: un certero golpe
contra el Estado de Derecho, la reelección indefinida del Presidente de la República;
la conversión de la Fuerzas Armadas en un aparato político al servicio de un “proyecto político”, y muchas otras
decisiones, supuestamente jurídicas (debe existir dossier sobre ellas), que le
permitieron al gobierno apoderarse de todas las instituciones del Estado. No
más el 9 de enero del pasado año, el TSJ, en su Sala Constitucional decidió que
el Vicepresidente de la República tenía continuidad administrativa, aunque el
Presidente no se juramentó y, sin embargo, fue ratificado como encargado de la
Presidencia. La otra decisión que catapultó al TSJ como órgano político del
gobierno, fue la decisión de permitir al Vicepresidente lanzarse como candidato
a la Presidencia, violando la Constitución.
Otras acciones del gobierno ratifican su carácter golpista: cuando el
Presidente desconoció el Referendo por medio del cual la MAYORÍA, no aceptó su modelo socialista (Castrista), pero él lo impuso
a través de leyes habilitantes que la genuflexa Asamblea le aprobara. También el cambio de los Principios
Políticos contenidos en la Constitución que dice que somos un Estado Democrático y Social de Derecho y
Justicia y lo convirtieron en una República Bolivariana y Socialista.
Por su parte el CNE ha hecho “buenos
trabajos” para la causa del gobierno: 1. Cuando cambió los circuitos
electorales en Caracas, antes de las elecciones de Diputados a la Asamblea
Nacional, dando el resultado que con menos votos el gobierno sacó más diputados
que la oposición. 2. El año pasado, el
CNE se opuso a la auditoría de las elecciones presidenciales del 14 de abril
y después las hizo a la medida del partido
de gobierno.
La Asamblea ha jugado un gran papel en todos estos años aprobando, con su
mayoría amañada, las leyes que han necesitado para
desconocer los resultados del referéndum que rechazó su proyecto de socialismo.
Es habitual que el Presidente de la Asamblea, violente el derecho de ejercer su
función a los Diputados opositores. No se diga nada de su talante autoritario,
grosero, soez, su intromisión en funciones del Ejecutivo, etc.
Los golpes de Estado son gestas “heroicas” que se celebran cuando son del
gobierno, pero si un grupo de muchachos protesta son sancionados por golpistas,
hasta encerrándolos en cárceles con delincuentes de alta peligrosidad. Método
que siempre ha aplicado Castro para intimidar a los opositores a quienes
considera sus enemigos. Recordemos lo que decía San Francisco de Asís: “la
primera condición para la paz es no considerar a los otros como tus enemigos”. Parodiando
el dicho: si los golpes de estado son bueno para el gobierno, también deben ser
buenos para la oposición. Sin querer decir con esto que estamos propiciando un
golpe de Estado.
Este gobierno, como satélite que es del gobierno cubano, usa, suponemos que
por recomendación de los Castro, el guión de Fidel y Raúl para quienes los
opositores son golpistas. Ya conocemos como son esos golpes: unos niños
guerrilleros cuyo arsenal eran unos cachitos de jamón.
Veremos que guiones nos trae Maduro
de Cuba. Deben venir con escenografía incluida ¡Cuidado!
Ahora tratarán de detener, por
golpistas, a los principales dirigentes políticos de la oposición por convocar
a marchas de protesta. Lo
advierto a todo el mundo.
Este trabajo lo hice el año
pasado después del 4 de febrero, lo adapté a la situación actual. Es la misma
película repetida. ¡Ya basta!
Ligia Valladares de Salcedo
Aucun commentaire:
Publier un commentaire